Destinos luna de miel: combinado Tailandia y Koh Kood

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En el país más conocido del sureste asiático, todavía existen rincones donde perdernos y alejarnos del mundo. El antiguo reino de Siam alberga lugares de serenidad, pero también de un bullicio casi melódico, que nos contagian y despiertan el ánimo, la curiosidad. Mercados flotantes vestidos con los colores de la fruta, jardines de orquídeas surrealistas y pueblos de artesanos con olor a madera mezclada con incienso, representan parte de la esencia de Tailandia. Como también lo son sus pagodas y palacios, esos que no olvidan el esplendor propio de otras eras.

Legendarias tribus pueblan el norte del país. Almas intocables que mantienen intacta su antigua tradición contrastan con los rascacielos y la sofisticación del nuevo Bangkok. En los recodos del río Mekong, la vegetación es más viva que en ningún otro lugar, al tiempo que la amabilidad y hospitalidad de las gentes alcanza cuotas inimaginables. El Triángulo de Oro sigue siendo un imán seductor que atrapa y sorprende a los escépticos, esos que piensan que en el mundo ya no queda ningún rincón auténtico por descubrir.

 

CLIMATOLOGÍA:

Tailandia posee un clima tropical muy marcado, caluroso y muy húmedo, con temperaturas medias de entre 30º y 35º. El clima está dominado por los monzones, que provocan la aparición de una estación de lluvias desde julio a octubre. Esto se traduce en tormentas muy intensas a última hora de la tarde. En cualquier caso, durante todos los meses la temperatura raramente baja de los 30º.

La mejor época es, por tanto, entre noviembre y marzo/abril, cuando la humedad se reduce ligeramente y corre una brisa muy agradable que hace más llevaderas las altas temperaturas. Por esta razón, es la temporada alta para el turismo. En el norte (Chiang Mai y Chiang Rai) las temperaturas pueden bajar hasta los 20º. En Bangkok, la sensación térmica siempre será superior por ser una gran ciudad y la humedad puede alcanzar cotas muy altas por la cercanía del río Chao Praya.

En cualquier caso, para el viajero procedente de Europa, la temperatura en Tailandia en cualquier época del año se puede calificar de “calurosa” o “menos calurosa” y la humedad de “húmedo” y “ligeramente menos húmedo”

 

ARQUITECTURA TRADICIONAL TAILANDESA

La inmensa mayoría de los monumentos culturales de Tailandia se inspiran en el Budismo Theravada, de manera que los principales puntos de interés arquitectónico lo constituyen los templos y lugares religiosos. El “wat” o complejo de templos budistas es a la vez un centro comunitario y un santuario para venerar imágenes divinas. El edificio más importante en un wat es el “bot” o sala de ordenación, a la que sólo los monjes tienen acceso. Es fácilmente reconocible por las ocho “sema” o piedras fronterizas que lo rodean. De apariencia idéntica, el “viharn” (sala de asamblea) se utiliza para reunir a toda la congregación y suele albergar la imagen de Buda más importante de todo el complejo. Por otro lado, nos encontramos con el “chedi”, o la estupa, que se concibió inicialmente para guardar alguna reliquia de Buda, aunque hoy en día su uso se reduce a guardar las cenizas de la realeza y de cualquier persona que se lo pueda permitir.

 

GASTRONOMÍA TAILANDESA

La cocina tailandesa es única, por la variedad de especias que mezcla y la impresionante explosión de sabores que produce; es frecuente encontrar en un mismo plato sabores dulces, amargos, picantes y agrios. Una comida típica tailandesa incluye, por defecto, sopa, ensalada, pescado, verdura, carne y, por supuesto, un cuenco con arroz. Todos los platos vienen acompañados de un generoso surtido de especias y salsas varias.

Como en cualquier país, Tailandia se rige por una etiqueta en la mesa que es recomendable seguir. Normalmente, nos ayudaremos con una cuchara y un tenedor, pero al contrario que en Occidente, el tenedor no debe llevarse a la boca, y sólo debe utilizarse para empujar la comida desde el plato hasta la cuchara. Los tallarines chinos son la única comida que debemos comer con palillos. Debemos servirnos de los platos de comida que habrá sobre la mesa, empezando por el gran cuenco de arroz, y no dudar en servirnos varias veces antes de amontonar demasiada comida de una vez en un mismo plato.

 

EL PAÍS DE LAS SONRISAS

Tailandia es para muchos el país de la eterna sonrisa, debido a la afabilidad de sus habitantes. Sin embargo, hay ciertos aspectos de la cultura tailandesa que merecen todo nuestro respeto, y no mostrarlo puede causar una gran ofensa a sus gentes. Uno de estos aspectos es la Familia Real, que goza de excelente reputación debido en gran medida a su intensa labor humanitaria y al interés por el desarrollo del país que todos sus miembros muestran. Las imágenes del Rey y la Reina se suceden en improvisados altares en toda la geografía tailandesa y es muy común que los habitantes vistan camisetas de color amarillo, el color de la monarquía. El himno real se escucha antes de la película en cualquier sala de proyección del país y se espera que todos los espectadores se pongan en pie. Tan tailandés como la Familia Real es el “wai” o saludo tradicional. Raramente se verá a un tailandés dando la mano; se prefiere usar este gesto, en el que las manos se juntan en actitud de rezo junto al pecho, mientras se colocan las puntas de los dedos bajo la barbilla. Es un símbolo de respeto, disculpa y gratitud, y los tailandeses agradecen inmensamente que incluso los “farang” (extranjeros) lo adopten como saludo generalizado.

 

QUÉ VISITAR

  • Bangkok:

Bangkok (en tailandés “Krung Thep”) es la capital del país y para muchos representa con total fidelidad la imagen del exótico Siam. En esta vibrante ciudad, coronada por las doradas agujas de los numerosos templos, se mezclan los modernos rascacielos con las ceremonias matinales en los monjes, los vanguardistas bares de copas con las humildes casas que jalonan sus canales. Capital relativamente moderna (se estableció como tal en 1782), Bangkok se ha transformado como pocas ciudades lo han hecho en Asia, y presume de ser una de las más dinámicas de la región. De hecho, no es raro encontrarse con pintorescos puestos de comida callejera abiertos 24 horas al día. Es, además, una ciudad muy joven, siendo la mitad de sus nueve millones de habitantes menores de 30 años (y dueños del 80% de los coches que circulan por el país). Caótica y bulliciosa, Bangkok no deja nunca indiferente.

 En Bangkok podéis visitar los canales o klongs del río Chao Phraya en una barca típica de madera para contemplar, desde el agua, la serenidad de las casas familiares y los templos dispersos a lo largo de los caminos fluviales, que otorgan a Bangkok el sobrenombre de la “Venecia del este”.

No os podéis perder el templo del amanecer (Wat Arun), cuya silueta, consistente en agujas de hasta casi ochenta metros de altura, lo convierte en el símbolo más reconocible de la capital. Durante el camino, admiraremos los numerosos templos y pagodas que salpican la ciudad.

 En el centro de la ciudad podreís contemplar el templo del Buda de Oro (Wat Traimit). Chinatown, alberga uno de los distritos comerciales y dinámicos de Bangkok. En apenas 1 km y medio, encontraréis multitud de tiendas y puestos vendiendo todo tipo de artículos y productos (oro, medicamentos chinos, amuletos, comida china…). Si continuáis por este popular barrio, llegaréis al mercado de las flores, en la parte norte de Chinatown. No dejéis de visitar el templo del Buda Reclinado (Wat Pho).

Sin lugar a dudas, el Gran Palacio Real es el edificio histórico más imponente de Bangkok, donde destacan las cámaras interiores, como la sala del trono, el hall de recepciones oficiales y el hall de la coronación. Cerca del palacio se encuentra el templo del Buda de Esmeralda (Wat Phra Kaew), el más conocido de todos los templos reales.

 

 

  •  Dammoen Saduak:

Aquí se celebra uno de los mercados flotantes más famosos y auténticos de la provincia de Bangkok. Durante el camino, observaréis el típico paisaje agrícola de arrozales y canales tan característico de Asia. Una vez en Damnoen Saduak, podéis ir en lanchas rápidas compartidas hasta el corazón del mercado. Allí se puede comprar todo tipo de frutas tropicales o degustar platos de la cocina tradicional. Tras el paseo por los agitados puestecillos, tan llenos siempre de vida, podéis subir a bordo de una barca local a motor por el río Mae Klong. Atravesando manglares, llegaréis al estuario donde podréis degustar ostras y mejillones cultivados . El almuerzo lo podéis tomar en las casas Krateng, construidas sobre pilotes por encima del nivel del agua.

 

  •  Chiang Rai

Al igual que su famosa vecina, Chiang Mai, esta ciudad también fue fundada por el rey Mangrai en 1262, como capital del reino Lanna, pero poco después perdió su estatus a favor de la vecina ciudad de Chiang Mai. Poco después, Chiang Rai fue conquistada por el imperio birmano y se mantuvo bajo su control hasta 1786, que pasó a estar bajo dominio de Chiang Mai, y por tanto del imperio Lanna de nuevo. En 1899, el reino de Siam se anexionó ambas ciudades, que fueron desde entonces administradas como regiones autónomas de Tailandia. Chiang Rai es conocida en todo el país por ser la ciudad donde se encontró el Buda Esmeralda. Esta pequeña estatua, la más sagrada de toda Tailandia, fue redescubierta cuando un terremoto partió el chedi del templo Phra Kaeo, y fue después trasladada al recinto del Palacio Real en Bangkok, donde hoy puede ser admirada.

Para llegar a Chiang Rai debéis tomar un vuelto desde Bangkok, que tiene una duración de 1:45 horas aproximadamente. Una vez allí, dirigiros a la montaña de Doi Tung, situada al norte del país. El trayecto, de una duración aproximada de una hora, os permitirá disfrutar de magníficos paisajes, así como contemplar el templo del Phra That Doi Thung y los “Jardines Botánicos de la Madre del Rey”.

Podéis visitar Chiang Saen, antigua capital del reino Lanna, donde el atardecer se transforma en juego de sombras entre pagodas, y también podéis disfrutar del Hall del Opio, cuyo recorrido permite aprender más sobre la historia de este singular país.

 

  • Chiang Mai

La segunda ciudad más grande del país se encuentra a 700 kilómetros de la capital, entre las montañas del norte. Debido a la belleza natural que la rodea y a su riqueza cultural, recibe el nombre de “la rosa del norte”. La ciudad fue fundada en el año 1296 por el rey Mengrai como capital del reino Lanna. Durante toda su historia ha mantenido un espíritu firme e independiente al resto del país, que se refleja en la arquitectura, costumbres e incluso en el hecho de tener un dialecto diferente. Chiang Mai es también muy conocida en la actualidad por ser el centro de artesanía del país, y por sus tribus de montaña, cuya vida ancestral sigue intacta en las numerosas aldeas que la rodean.

De camino hacia Chiang Mai, a través de magníficos paisajes, descubriréis el templo de Rong Khun, también conocido con el nombre de Templo Blanco, y a la tribu Karen, en la localidad de Ban Pang Mai Fan. Una vez allí podéis visitar el parque natural de elefantes, una buena manera de concienciarse con los problemas a los que se enfrentan los paquidermos en el sureste asiático. Tendréis la oportunidad de interactuar con ellos, darles de comer, dar un paseo o bañarlos.

 

  • Kod Kood:

Y para terminar el viaje, nada mejor que disfrutar de unos días en Koh Kood, distrito perteneciente a Tailandia Oriental y donde hay unas playas espectaculares.

 

DOCUMENTACIÓN NECESARIA:

Para entrar en el país, es necesario poseer un pasaporte con al menos 7 meses de validez. Los requisitos de visado se pueden consultar en la embajada o consulado correspondiente, así como en la web www.visados.org

 

EQUIPO RECOMENDADO:

Se recomienda llevar ropa de algodón que favorezca la transpiración y calzado cómodo ya usado. Un chubasquero ligero, o poncho impermeable, alguna prenda muy ligera de abrigo, gafas de sol y sombrero o gorra para protegerse del sol. Para evitar picaduras de mosquitos, se recomienda el uso de pantalones largos y frescos y camisas ligeras de manga larga.

Si vais a visitar los templos en Tailandia y el Gran Palacio Real de Bangkok hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones:

  • Es necesario vestir de manera apropiada para entrar en un Templo Budista.
  • Minifaldas y pantalones cortos no están permitidos.
  • Hay que descalzarse en la mayoría de los templos que se visitan. El uso de calcetines está permitido sólo a veces.
  • En el Palacio Real es absolutamente obligatorio descalzarse y NO está permitido el uso de calcetines. No se permiten pantalones o faldas cortas. Tampoco camisetas sin mangas o con escote demasiado pronunciado ni chancletas.
  • Las mujeres no deben tocar directamente a ningún monje, ofrecerle directamente cualquier tipo de objeto o recibir directamente cualquier objeto de ellos.
  • Las mujeres deben observar y guardar cierta distancia con los monjes ya que no les esta permitido dirigirse a ellos y mucho menos sentarse o compartir un asiento con ellos.

No os olvidéis de llevar un botiquín personal en el que vayan incluidas tiritas, repelente anti mosquitos, crema de protección solar alta, toallitas húmedas y gel antiséptico para lavarse las manos.

 

MONEDA: La moneda oficial es el baht tailandés. Se pueden llevar también euros, que se podrán cambiar en bancos o casas de cambio.

 

LENGUA: El idioma oficial es el thai. También se habla con fluidez el inglés.

 

RELIGIÓN: La mayoría de la población es budista (94%); los musulmanes son cerca de un 4% y existe una minoría cristiana (2%). Su lema es “Sanuk, Sabai y Saduak” que traducido significa “sé feliz, permanece sereno y conténtate con aquello que la vida te ofrece”.

 

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Fotografías e información facilitadas por: NUBA

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